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Tolosa hacia el futuro
Santi Eraso

La ciudad es el espacio de vida y expresión de l@s ciudadan@s y el lugar donde la sociedad se constituye en comunidad. Puesto que nuestras sociedades están sufriendo múltiples transformaciones, es una hipótesis razonable sugerir que surgirán, como manifestación de esas modificaciones en la organización social, nuevas formas urbanas y transformaciones de los procesos espaciales.

Las estructuras sociales de nuestras ciudades tradicionales se desvertebran y, al lado de ellas, en algunos casos frente a ellas y, en otros, contra ellas, emerge una nueva realidad urbana mucho más compleja e incierta, con nuevas oportunidades, pero también con nuevos riesgos y retos.

En el mundo en que vivimos las viejas fronteras de espacio y tiempo tenderán a difuminarse cada vez más. La estructura económica internacional (dominada por una desenfrenada dinámica de concentración de capital y, en consecuencia, de descapitalización de grandes zonas del mundo, y depauperación de sus ciudadanos), las migraciones, los grandes medios de transporte y las telecomunicaciones están creando mundos mucho más abiertos, pero también más tensos. Nos encontramos, por tanto, ante la emergencia de nuevos espacios sociales, de comunidades cada vez más transculturales, con identidades plurales y plurilingües.

Vamos hacia espacios abiertos, en los que el territorio no será un límite, sino un espacio permeable y de geometrías variables. Cada vez más, nos encontramos ante realidades territoriales y estructuras sociales múltiples y fluctuantes. La ciudad se nos muestra en tanto que ecosistema, organización viva, escenario de una red inmensa de vínculos que se producen entre elementos funcionalmente diversificados. Esta condición heteróclita e inestable de los materiales humanos y los proyectos políticos y culturales no puede mostrarse como un problema sino como una solución para asegurar la supervivencia misma de la sociedad. Porque, en definitiva, lo importante es que las tensiones sociales, esas tensiones y antagonismos entre individuos puedan estructurarse en torno a acuerdos y leyes renovadas que fortalezcan el entramado democrático. Parafraseando a Chantal Mouffe la democracia se construye articulando identidades diferenciadas, adversarios, discrepancias y conflictos. Se trata de reconocer las tensiones, de hacerlas visibles y que se manifiesten en un sistema pluralista capaz de vertebrarse en un diálogo democrático.

Hoy en día, si hay una solución para los problemas de la democracia está en la reorganización del lugar de la vida en común. Así que, en un sentido fundamental, en la evolución y gestión de estas ciudades, se está jugando nuestro futuro y el de nuestr@s hij@s

Es por ello por lo que en la ciudad nadie debiera considerarse intruso, ni ninguna actividad prescindible, básicamente porque no existe nadie ni nada que no lo sea, reclamando lo que a todas luces les corresponde, aquello que Henri Lefevre llamó ya hace años el derecho a la ciudad.