| De los últimos cazadores al poblado de Iruntxur |
| Hace 10.000 años con el fin de la última
glaciación o periodo frío se inicio la transición
hacia el clima que conocemos en la actualidad, paulatinamente nuevas
formas de vegetación y fauna comenzaron a colonizar el territorio.
En nuestro valle un punto estratégico es el lugar donde confluyen
las aguas de los ríos Araxes y Oria, formado grandes terrazas
de depósitos aluviales donde la vegetación y la fauna
salvaje abundaban. Es en esta zona, actualmente en pleno casco urbano
al final del paseo San Frantzisko, donde mediante excavaciones arqueológicas
se han recuperado las herramientas líticas de un grupo de cazadores
prehistóricos. Puntas de flecha, buriles, raspadores, cientos
de lascas y láminas restos de tala de estas herramientas de
sílex. Es por el momento el testimonio más antiguo de
la presencia humana en Tolosa, pequeños grupos con una economía
depredadora de los recursos naturales de su entorno, la caza de grandes
ungulados, la pesca de salmónidos y truchas, la recolección
de frutos silvestres. No eran sedentarios, son los últimos
cazadores del Paleolítico cuya economía de basaba en
la explotación de los recursos naturales de su entorno, llegando
hasta la costa y a las zonas montañosas como Aralar y Urbasa.
Ellos como nosotros vivieron en el fondo del valle, junto al río. Laskoain, Iurre, Ezama o las primeras comunidades medievales En los inicios de la Edad Media comienza a producirse una paulatina ocupación del fondo del valle, pequeñas comunidades campesinas roturan las fértiles terrazas aluviales junto a un río Oria que no será domesticado a base de puentes y encauzamientos hasta el siglo XX. La parroquias rurales eran su principal referencia organizativa y a través de ellas comenzó un proceso de sedentarización y de delimitación territorial e identificación colectiva en el cual tienen su origen la casi totalidad de pequeños municipios de Tolosaldea. Laskoain, Iurre y Ezama eran los ámbitos territoriales idóneos para la subsistencia de unas comunidades formadas por una veintena de explotaciones campesinas y su iglesia. Laskoain es la gran vega en la margen izquierda del Oria, desde la avenida de Alava hasta Belate; Iurre se sitúa en la margen derecha ocupando los actuales barrios de Amaroz, Usabal, Berazubi y Iurre; y finalmente Ezama comprendería la vega situada entre Arramele e Irura. Aguas abajo en Irura y Anoeta se repite el mismo esquema de asentamiento territorial, cada comunidad a una margen del Oria, el curso fluvial es el límite físico entre ambas. Comunidades campesinas que en los siglos XI, XII y XIII están dispersas y sin jerarquización entre ellas, este es el panorama histórico previo a la fundación de Tolosa en 1256, que no es sino el surgimiento del primer centro urbano en un entorno netamente rural y que conllevo un cambio radical en las dinámicas de la comarca. La documentación escrita se inicia en el año 1025 con
un documento donación de propiedades por parte de García
Azenariz y su esposa Gaila entre las que se menciona el monasterio
de San Salvador de Ollazabal (Altzo-azpi), Laskuren,
Alvitz urre, Zuhaznabar, Berasibia, Osabio,
etc. Es la primera mención escrita a Gipuzkoa y a términos
de nuestro municipio. La donación se realiza al monasterio
de San Juan de la Peña en Huesca y tras esta dinámica
religiosa se puede observar que el valle estaba dentro de la órbita
política y económica de nuestra urbe o civitas más
importante desde época romana como es Iruña-Pamplona.
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